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01 Septiembre 2010

José María Rivera Pomar
IN MEMÓRIAM
El pasado 22 de agosto falleció en la tierra que amaba y que lo vio nacer nuestro querido José María. Nació en 1938 en la Parroquia de Salto, municipio de Vimianzo, provincia de La Coruña. Su vocación humanística para la medicina venía ya determinada por sus antepasados que habían ejercido de médicos municipales en Vimianzo. El joven José María cursó sus estudios de medicina en la Universidad de Santiago de Compostela. Sus libros y su querida gaita gallega fueron amigos inseparables.
Con la calificación de sobresaliente y premio extraordinario finalizó su doctorado en la misma Universidad bajo la dirección del profesor Ribas Mujal, formándose paralelamente como médico especialista en Anatomía Patológica. Muy pronto comenzó su espléndida tarea docente como profesor adjunto interino, alternando estas actividades con las asistenciales. En esta primera etapa completó su aprendizaje, al conseguir una beca de la Fundación Juan March, en el Anatomisches Institut de la Facultad de Medicina de Hamburgo (Alemania) donde colaboró como asistente científico (wissenschaftlicher assistent).
Su sólida y exquisita personalidad docente y humanística se trasladó a la Universidad de Sevilla donde trabajó varios años como profesor adjunto y encargado de la Cátedra de Histología y Anatomía Patológica. Durante este periodo dejó una inolvidable huella de hombre bueno, honesto e inteligente, que supo transmitir a sus alumnos y enseñar a sus discípulos y compañeros con la humildad y la generosidad que le caracterizaba. Allí dejó amigos inolvidables y una extraordinaria escuela de Anatomía Patológica.¡Con que facilidad desarrollo su adaptación y que bien supo combinar la sabia filosofía gallega con el duende andaluz!.
En 1971 obtuvo por oposición la primera Cátedra de la Universidad de Bilbao. Desde entonces desempeñó su tarea docente como Catedrático de Histología, Embriología General y Anatomía Patológica en la Universidad de Bilbao (Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea). En la actualidad era profesor emérito de esta misma Universidad.
Como consecuencia de su generosidad, buen hacer y su compromiso social y docente, desempeñó en la Universidad del País Vasco los puestos de Vicedecano de Enseñanzas Clínicas, Decano y Secretario General de la Universidad de Bilbao. Fue un profesor querido y admirado por todos los miembros de la Facultad, quizá sea ésta una de las razones por lo que fue considerado por los alumnos como su mejor profesor. Durante este largo periodo, supo compartir sus iniciativas docentes con la actividad asistencial como Jefe de Servicio del Hospital de Cruces, creando una moderna y referencial escuela de Anatomía Patológica.
Nuestro carismático maestro fue Presidente de la Sociedad Española de Citología. Hasta entonces nuestra Sociedad parecía, y era, una Sociedad huérfana, con escaso contenido, volcada en exceso a la citología ginecológica. Sin embargo, con extraordinaria eficacia fue capaz de tripular y enderezar su rumbo ampliando sus contenidos, nutriéndola de patólogos entusiastas de la técnica citológica y situándola, sin menoscabo de las aportaciones de la ginecología, dentro de su contexto natural, la Anatomía Patológica.
Durante su mandato como Presidente de la SEC se impulsó la citología por punción y regularizó la formación y el ejercicio de la citología en España dentro de la especialidad de la Anatomía Patológica. De esta manera, evitó con gran inteligencia la segregación de la Citología de la Anatomía Patológica, sabiendo negociar con caballerosidad y diplomacia con aquellos que no veían con buenos ojos esta integración y a los interesados en esta separación.
Paralelamente, su dinamismo y sabiduría se extendió a otras facetas como miembro del grupo de trabajo (Working Party) de la European TrainingProject on Cervical Cancer Screening, fue representante en el Committee on Quality Control, Teaching and Testing in Cytology de la Federación Europea de Sociedades de Citología (European Federation of Cytology Societies), presidente del Comité de Reglamentos y Estatutos (Constitution and Bylaws) de la Academia Internacional de Citología, presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y presidente de la Comisión de Estatutos de la Federación Europea de Sociedades de Citología. No fue camino fácil, a pesar de su generosa dedicación hubo momentos amargos como cuando, con maniobras poco claras, se le impidió el acceso a la tan merecida Secretaría General de La Federación Europea de Sociedades de Citología.
Fueron muchas sus distinciones honoríficas de Sociedades Científicas, le fue concedida la Cruz Sencilla de la Orden de Sanidad y la más relevante de todas, como reconocimiento a su intensa labor dentro del campo de la Citopatología, fue el Premio Maurice Goldblatt 2001 concedido por la Academia Internacional de Citología. Coincidiendo con el último Congreso Latinoamericano de Citopatología en San Pablo, Brasil, le fue concedido el premio “Maestro de la Citología Latinoamericana” por la Sociedad Latinoamericana de Citopatología (SLAC). El entonces presidente de la Sociedad Española de Citología (SEC) agradeció a la SLAC esta distinción con las siguientes palabras: “Un especial agradecimiento por incluir en tan singular nombramiento a nuestro ilustre maestro José Maria Rivera, donde la calidad humana es lo más destacable de su personalidad. Su paso por la presidencia de la SEC, marcó un antes y un después. Un después que dotaba a nuestra Sociedad de expansión, esplendor científico e integración con todas las ramas de la Patología. Tan importante huella prevalecerá para siempre en la historia y en el futuro de nuestra Sociedad Científica”.
Su dedicada experiencia científica le permitió una entusiasta y efectiva labor en ediciones científicas nacionales e internacionales. Entre ellas, quisiéramos destacar la importante labor que desarrolló como director en la Revista Española de Patología.
El tesón y la metodología científica que le caracterizaba junto con sus renovadoras ideas dentro de la Patología, le llevaron a dirigir un gran número de tesis doctorales, numerosas publicaciones en revistas nacionales e internacionales y un significativo número de capítulos en libros de Anatomía Patológica y de Citología, siendo referente mundial en varias facetas de la especialidad, donde destacan sus muy queridas patología y citopatología de la mama.
Su agilidad como gestor y organizador le llevó a ser un magnífico presidente y organizador de un importantísimo número de congresos nacionales e internacionales. ¡Con qué habilidad, destreza e inteligencia fue capaz de traer a nuestro país un buen número de congresos internacionales!.
Fue invitado a gran número de Conferencias tanto en España como en el extranjero y todos recordamos su categoría como orador. Contaba como nadie la historia de la Patología, con rigor y con un elegantísimo humor. Y también “las historias” de la Patología en las que combinaba su experiencia científica y profesional con su amplísimo conocimiento en historia y humanidades que hacían de sus cuidadas conferencias una auténtica belleza.
Combinaba su gran capacidad de comunicación con su habilidad de expresión a través de su conocimiento de varios idiomas, desde su gallego materno y su magnífico castellano hasta su poliglotismo habitual en inglés, alemán, portugués y un largo etc., lo que le hacía un ameno conversador en distintas lenguas.
Fue un gran aficionado a las antigüedades, especialmente a los relojes y objetos de maquinaria compleja, con los que disfrutaba en sus ratos de ocio y con su añorada gaita gallega, con la que interpretaba melodías y ecos evocadores de su tierra natal.
Pero al margen del importante desarrollo de sus facetas académicas y profesionales dentro de la Anatomía Patológica y de la Citología, su enorme calidad humana fue lo más destacado de su personalidad. Eso es lo que distingue a los grandes hombres que saben alcanzar grandes logros sin vilipendiar a los demás y prestando siempre su apoyo, sabiduría y experiencia.
Todos aquellos que tuvimos la suerte de convivir con él, alumnos, compañeros y amigos, sentimos profundamente la irreparable pérdida de un ser querido y un gran maestro en la más noble acepción de la palabra. Hasta siempre José María, fuiste el ejemplo de un hombre bueno, honesto, inteligente, científico, comunicador y el mejor de los amigos. ¡Que grande y esplendorosa hiciste a nuestra Sociedad Científica!
Sociedad Española de Citología.



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